"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

Desayunando con Dios

 El milagro de Nacer de nuevo y la Biblia.
 Nacer de nuevo es una de las situaciones de la vida más maravillosas en el transitar del ser humano. Si ese ya ha sido tu paso, permíteme decirte que no para allí. Apenas la gran aventura de conocer a Dios y entrar a una vida plena empieza. Hay que crecer. “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A El sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén” (2 Pedro 3: 18)
En nuestro primer nacimiento, por que el que todos pasamos, venimos a ser parte de un mundo inmenso donde muchos nacen pero pocos se crían. Hay hechos curiosos y particulares en este primer nacimiento que nos sirven para hacer un comparativo con el segundo nacimiento.
Llegamos a este mundo llorando, y si no lloramos el doctor nos hace llorar. ¡¿Dónde anda la asociación para la prevención del maltrato infantil ante tan inclemente nalgada?! Empezamos llorando y a partir de ahí lloramos por todo. El ser humano es tan inconforme que hasta se queja por ser tan inconforme. Cuando naces de nuevo el Señor se encarga de enjuagar tus lágrimas y darte un sentido de vida diferente en el que puedes gozarte en Él.
Otra cosa, no hay recién nacido feo, claro está, para las madres. Puede ser cabeza de elefante, cara de oso perezoso, cuerpo de suricato y piernas de avestruz con pie plano, y para la madre no será más que un clon mejorado de Brad Pitt. Así es para Dios Cuando naces de nuevo. Hay cosas de nuestras vidas que afean nuestra apariencia espiritual. El pecado es un cáncer que corroe cada célula del alma pero al momento de entregar tu vida a Jesucristo empieza un nuevo ser, una nueva vida libre del pecado y, por tanto, para el Señor Dios, tú vienes a ser hermoso y de gran valor. Hoy en día al  mirarte al espejo no veas un espantapájaros, mira una nueva criatura. Perteneces a la realeza así que mira al hijo del Gran Rey. No te mires como un reo a muerte, sino como alguien que destila vida por los poros. Jesucristo lo dijo:" El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida. (Juan 5: 24)"
Para crecer todos necesitamos el cuidado de nuestros padres y alimentarnos. La leche materna es el mejor alimento al que podemos acceder y lo mejor es que es gratis. Litros y litros emergen de la madre y nosotros somos insaciables. Mejor dicho, somos adictos a la leche materna. En el nuevo nacimiento el mejor alimento es la Palabra de Dios, La Biblia. El Apóstol Pedro lo afirma así:
"Y desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación (1 Pedro 2: 2)"
La leche espiritual NO ADULTERADA, no es más que la Biblia. Los estudios bíblicos, los diccionarios bíblicos, Cursos de teología…  son buenos y de gran ayuda pero en esta etapa de recién nacido espiritualmente, hay que “comer” Biblia. Lee, medita, aprende y pon en práctica la Palabra de Dios. Imagínate que vas a una excursión en medio del bosque. Llevas un morral y dentro:  mapa, brújula, una pequeña carpa, agua y alimento. En la Biblia reúnes todo lo anterior para la aventura de la vida en Cristo. Con ella has de sentirte con el mejor equipamiento y con la firme convicción de que no estarás solo. De que habrá una palabra adecuada en el momento oportuno.
Así como es tan vital el alimento para el cuerpo físico, es de total importancia el alimento espiritual.  Aprende a amar la Palabra de Dios y sumérgete en ella sintiendo como el fuego del Espíritu de Dios se enciende en ti y te lleva a un crecimiento acorde a la Voluntad de Nuestro Padre Celestial. Nacer de nuevo es un milagro que Dios en su infinita gracia y bondad ha hecho a través de Jesucristo. Ahora, es tiempo de crecer…  A pura Biblia.
por Ariel Sierra Casanova desde Colombia
www.larespuestallega.blogspot.com




DESAYUNANDO CON  DIOS.... ¡A PURA BIBLIA 

Como amanece el sol trayendo vida y alumbrando cada día, así deberíamos comenzar el día, dejando que Dios y Su Palabra, guíen nuestra vida y las horas que vendrán.

Hace unos años se casó una amiga, y en ese momento ella me comentó algo que tocó mi corazón. Me dijo que ella y su esposo habían hecho un compromiso con Dios: no empezar el día, sin El, así que ambos, profesionales exitosos y atareados, comenzaban su día, no con el diario, no con su agenda, sino...¡ leyendo la Biblia!....
Así empezé a desayunar con Dios. Y Cada mañana, abría Su Palabra.
Luego me llegó un artículo que no logro encontrar, pero que terminó de redondear esta forma de comenzar un día.
Este hombre de Dios explicaba que para conocer a Dios, debemos conocer Su Palabra, y , que hay 3 formas de estar con la Biblia.
-Predicándola, cuando la oimos, o la predicamos. Cuando la oimos, aumenta nuestra fé (Romanos 10.17) y cuando la predicamos, sale con el poder del Espíritu Santo.
-Leyéndola. nos cambia, transforma, produce en nosotros el necesario arrepentimiento, la renovación de nuestra mente, un sano crecimiento espiritual.

-Orándola. Orar la Palabra de Dios en vez de una oración que esbozamos nosotros es algo poderoso. Porque la Palabra de Dios es "viva y eficaz" Hebreos4.12 y nos cambia y transforma, al orar Palabra Viva , tiene un doble efecto. Muchas veces cuando estoy en tiempo de tormentas, y mi garganta se anuda y no sé como orar, tomo la Biblia, y la leo como una oración.
Pero, a pesar que puse todo eso en práctica, lo que más me impactó fue una frase que dijo este gran hombre. Que cada mañana, se encerraba con la Biblia y con Dios, porque ....:
"me es preciso estar con Dios, antes de estar con los hombres"
Esta frase completó en mí la necesidad total de comenzar el día, buscando la Guia y dirección de Dios a través de Su Palabra.
No se puede entrar al cielo, nuestra futura morada , sin conocer a Dios, asi que te invitamos, a desayunar con Dios cada mañana, y beber de Su Palabra, el agua de vida que tu vida necesita para crecer. 
Por Edith
bahiaesperanza@gmail.com
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