Las cinco maneras en las que Dios te guía



Dios te diseñó teniendo un propósito en su mente; Dios te ama y tiene un destino específico, único y glorioso para ti y Él promete guiarte.
El propósito de Dios para ti es más grande que tus fallos. Yo he cometido muchos errores en mi vida, pero Dios no ha dejado de guiarme.
Nuestro automóvil tiene GPS; cuando hacemos un giro equivocado, recalcula nuestra ruta. Nunca se rinde hasta que alcancemos nuestro destino. Puedes ignorarlo o apagarlo, pero si lo sigues hará que tu viaje sea más agradable y pacífico, y llegará un punto en el que dirá: «Has llegado a tu destino».
Por supuesto, no se trata de una analogía perfecta. Dios no es una máquina, sino una persona que está con nosotros en el camino. Dios quiere comunicarse contigo y ha prometido guiarte.

Principalmente, Dios nos guía de cinco modos:

  • Los mandamientos de las Escrituras (la Biblia)
  • La guía del Espíritu (el Espíritu Santo)
  • El consejo de los santos (la iglesia)
  • El sentido común (razón)
  • Las señales circunstanciales (providencia).
En cada uno de los pasajes de hoy vemos primero algo general acerca de la manera en la que Dios nos guía y después ejemplos específicos de cada uno de estos «cinco modos».

Salmos 48:9-14

1. La promesa de la guía

Dios promete guiarnos a lo largo de toda nuestra vida: «Él nos guiará para siempre» (v.14). Pero, ¿cómo se recibe esta guía?
El secreto es una relación íntima con Dios que conlleva pasar tiempo en Su presencia meditando Su «gran amor» que nunca falla (v.9).


  • Consejo de los santos
El consejo no es una actividad individual. Es de significar que el salmista diga: «Dentro de tu templo [...] meditamos en tu gran amor» (v.9). El templo era el lugar donde se reunía el pueblo de Dios para adorar a Dios. Recibimos guía en el contexto de la comunidad. A veces, cuando vamos por nuestra cuenta podemos equivocarnos muchísimo (Proverbios 12:15). Dios puede hablar a otras personas igual que a nosotros y siempre es sabio buscar consejo ante decisiones importantes.
Señor, gracias por tu promesa de ser mi guía y de que me guiarás en el contexto de la comunidad de tu pueblo.

Lucas 19:45-20:26

2. Modelo de guía

Igual que en todas las demás áreas de la vida, Jesús es nuestro modelo de cómo ser guiado por Dios.
Vivir bajo la guía de Dios no nos lleva a una vida libre de problemas. Jesús sufrió el constante ataque de la «policía religiosa» de su tiempo y no evitó la controversia y la confrontación.
De hecho, en la parábola de los labradores, Jesús muestra que los siervos de Dios pueden esperar que vengan las dificultades. Los siervos fueron golpeados y despedidos con las manos vacías, humillados, heridos y expulsados (20:9–12). Cuando se envió al hijo, ellos «lo mataron» (v.15).
La guía divina llevó a Jesús a la cruz, pero también lo llevó a la resurrección. Detrás de todo se escondía el propósito de Dios y Su victoria. Lo que Jesús hizo pareció ser un fracaso, pero Jesús logró más con su vida, muerte y resurrección que ninguna otra persona en la historia.
Por supuesto, se dice mucho en el Nuevo Testamento sobre la manera en la que Dios guio a Jesús. En el pasaje de hoy vemos:

  • Mandamientos de la escrituras

Sé extremadamente cuidadoso para evitar toda situación en la cual el ministerio sea utilizado para ganancia personal.
Jesús ve a gente que está intentando ganar dinero a costa de las actividades espirituales. Confronta su obrar con la palabra de Dios diciendo: «Escrito está: “Mi casa será casa de oración”; pero ustedes la han convertido en “cueva de ladrones”» (19:46).
La comprensión de la voluntad de Dios que tenía Jesús provino del cuidadoso estudio de las Escrituras. Esta es la manera principal en la que Dios nos guía a todos.
  • La guía del Espíritu

Cuando cuestionan a Jesús acerca de su autoridad, desafía a la «policía religiosa» con una pregunta acerca de la autoridad de Juan. Jesús está sugiriendo que Juan recibió una autoridad «del cielo» que proviene de Dios mismo, lo que claramente implica que la propia autoridad de Jesús también vino «del cielo». Salió de su íntima relación con Dios.
Incluso sus oponentes reconocieron «la verdad» (20:21) de las enseñanzas de Jesús el cual no quería ganarse su simpatía o mostrar parcialidad. Se guiaba por lo que sabía que era la verdad diciendo la verdad sin temor.
Jesús pone en cuestión la premisa que hay tras esta pregunta de ellos: «¿a qué poder terrenal debemos dar nuestra lealtad primordial?» Como explica, la cuestión clave es si damos a Dios la lealtad primordial que le debemos; si nos contamos entre los ciudadanos de su reino antes que entre los ciudadanos de cualquier reino terrenal. Debemos dar «al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios» (v.25). Se quedaron estupefactos ante la respuesta de Jesús y enmudecieron (v.26).
Lucas nos cuenta que Jesús era «llevado por el Espíritu» (Lucas 4:1). Presumiblemente, fue el Espíritu Santo quien dio a Jesús la respuesta que usó. A medida que Jesús caminó en una relación íntima con Dios, estudiando las Escrituras y enseñando la verdad, el Espíritu Santo («el Espíritu de verdad», Juan 15:26) insufló en él palabras de extraordinaria sabiduría.
Padre, ayúdame a seguir el ejemplo de Jesús, a estar cerca de ti y escuchar tu voz cuando leo la Biblia y busco ser guiado por el Espíritu.

Deuteronomio 31:30-32:52

3. Ejemplo de guía

Hace como un siglo, un barco fue empujado contra las rocas durante una tormenta en Cornwall, en el extremo suroeste de Inglaterra. Un marinero de quince años nadó hasta el resguardo de una roca más allá de la costa. Escaló hasta ella y espero toda la noche hasta ser rescatado a la mañana siguiente. Un reportero lo entrevistó y comentó: «Tienes que haberte pasado la noche entera temblando mientras te aferrabas a la roca». «Sí» — respondió el joven marinero— «me pasé la noche temblando de frío y de miedo». Y añadió: «Pero la roca no tembló ni una vez».
Cuando Moisés se acerca al final de su vida, reflexiona acerca de la manera en la que Dios ha guiado a su pueblo a lo largo de su vida y ha sido su roca (32:4a,15,18,30,37). Él es tu roca. Es sólido, estable, fiable, siempre el mismo y totalmente confiable. No tiene «altibajos» como los tenemos nosotros. Puedes confiar en su fidelidad inquebrantable. Siempre estará ahí para ti.
Dios no solo es «la roca», también es «tu padre» (v.6b).
Moisés describió cómo Dios guío y lideró a su pueblo (Israel) con el amor de un padre: «Lo halló en una tierra desolada, en la rugiente soledad del yermo. Lo protegió y lo cuidó; lo guardó como a la niña de sus ojos; como un águila que agita el nido y revolotea sobre sus polluelos, que despliega su plumaje y los lleva sobre sus alas.
Sólo el Señor lo guiaba» (vv.10–12a).

  • Señales circunstanciales

Prosigue describiendo cómo Dios, en su providencia, cuidó a Su pueblo. Él «lo alimentó [...]. Lo nutrió con miel y aceite [...] con natas y leche [...] con cebados corderos y cabritos [...] las mejores espigas del trigo [...] la sangre espumosa de la uva» (vv.13–14). Estas fueron las señales providenciales de su presencia con ellos a lo largo del camino.
Pero el pueblo de Dios, descrito aquí como «Jesurún» (que significa «el recto», que es Israel), «abandonó al Dios que le dio vida y rechazó a la Roca, su Salvador» (v.15c). Fue este rechazo el que llevó a que Dios dijera: «Les voy a dar la espalda» (v.20).
Con mucha frecuencia el pecado es lo que nos impide escuchar la voz de Dios. El pecado puede llevar al desastre (vv.23–27). Ahora tenemos el remedio en la muerte y la resurrección de Jesús: «La sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado [...]. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad» (1 Juan 1:7,9).
  • El sentido común

Cuando caemos —todos lo hacemos— lo más sensato es levantarse rápidamente. Generalmente, parte de la guía consiste en hacer lo más sensato. Esta era la queja de Moisés: «Como nación, son unos insensatos; carecen de discernimiento. ¡Si tan sólo fueran sabios y entendieran esto, y comprendieran cuál será su fin!» (Deuteronomio 32:28–29). Dios nos hizo unos seres pensantes; al caminar con Él en una relación de intimidad, Él guía tu mente. Evita tener una «súper espiritualidad» que espere que una voz interna guíe cada pequeño detalle de tu vida.
Al final de su cántico Moisés volvió a la palabra de Dios: «Mediten bien en todo lo que les he declarado solemnemente este día, y díganles a sus hijos que obedezcan fielmente todas las palabras de esta ley. Porque no son palabras vanas para ustedes, sino que de ellas depende su vida» (vv.46–47).Señor, gracias por el modo en el que me has guiado de maneras diferentes en épocas diferentes de mi vida. Gracias porque has tenido compasión de mí cuando he fallado. Ayúdame a meditar todas las palabras que has pronunciado y obedecerlas cuidadosamente. Ayúdame a llegar a mi destino.

Texto: Pr. Nicky Gumbel
Imagen: www.bancodeimagenesgratis.com

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