"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

miércoles, 8 de abril de 2015

Abuso espiritual.


       “Pastoral y abuso espiritual” es el tema principal del próximo Seminario de Teología y Psicología Pastoral (4 al 7 de mayo en Tarragona), un encuentro que organiza de forma bianual la Alianza Evangélica Española para pastores, terapeutas y toda persona interesada o que esté realizando alguna actividad pastoral en su entorno.
       Un tema que se presenta como “necesario” afrontar en este momento en el que aparecen “nuevas formas de abuso, nuevas teologías que valiéndose de lo que debería ser cuidado espiritual, hacen aquello que Jesús condenaba”, explica Jaume Llenas, secretario general de la Alianza Evangélica Española.

      “No es sólo grave que el abuso espiritual exista, sino que se justifique, que en lugar de proteger a la persona abusada, lo que el sistema religioso realiza es darle cobertura”, añade Jaume Llenas, que desde la Alianza Evangélica Española expresa el deseo de reflexionar en este seminario sobre un tema incómodo pero necesario. “Queremos decir “no”, no con nuestro silencio al abuso espiritual”, explica.
       Para ello, el encuentro contará con exposiciones bíblicas, conferencias, plenarias a cargo de reconocidos conferenciantes como Jesús Caramés, Julio Díaz, Andrés Reid, Marcos Zapata, Pablo Martínez, Jaume Llenas y José de Segovia; y coloquios en los que se invita a participar a pastores, o a cualquier persona que lleve a cabo alguna actividad de cuidado espiritual o discipulado sobre otro.
      El Seminario, que llega a su 14ª edición, pretende ser “un espacio de reflexión al que invitamos a asistir a quienes quieran revisar su labor de cuidado espiritual a la luz de la enseñanza de la Biblia”, añade Jaume Llenas. Un seminario cuya inscripción sigue abierta y de la que informa la Alianza Evangélica Española en su página web.

“Es grave que haya abuso espiritual, y peor aún que se justifique”

 En la iglesia local, donde las personas depositan su confianza en pastores y líderes espirituales, se pueden producir casos de abuso. Jaume Llenas nos explica la necesidad de confrontar prácticas ajenas al verdadero evangelio.

 Pregunta. Estamos en una sociedad en la que se habla mucho de abuso: abuso sexual, abuso laboral... Pero ¿qué debemos entender por abuso espiritual?
 Respuesta. El abuso espiritual es más peligroso, porque utiliza la confianza que las personas depositan en personas que están en la iglesia u otras instituciones religiosas, y les dan crédito, les dan autoridad sobre sí mismos, dándoles la posibilidad de guiarles en el camino de lo espiritual, y una vez conseguida esa confianza la aprovechan para fines que no son nobles.  
       Es la utilización de la confianza y la autoridad en el terreno de lo espiritual que una persona ejerce para lucrarse, para conseguir fines propios, el progreso de la propia institución, cualquier cosa que no tiene que ver con el progreso espiritual y humano de la otra persona. Es por eso que es tan grave, es uno de los peores abusos porque se vale de la posición de confianza que el otro da a un líder espiritual.

P. ¿Por qué afrontar este tema en este momento? 
R. El abuso espiritual es antiquísimo. En la Biblia encontramos que líderes religiosos del pueblo de Israel abusaban de las personas que le habían sido confiadas, y son los mismos profetas quienes denuncian esto, como en el caso del profeta Jeremías. El mismo Jesús puso de manifiesto este problema. Había personas que esclavizaban a los otros. En lugar de que la expresión de la espiritualidad liberase a las personas, les convertía en esclavos de personas y de sistemas.
     Hay un suceso clave, cuando Jesús entra en el templo y ve cómo había vendedores, mesas de quienes cambiaban el dinero, y la reacción de Jesús. Pocas veces vemos a un Jesús violento, actuó con un alto grado de indignación. Es porque han convertido ese lugar, donde debían ser sanados del dolor espiritual, en un lugar de negocio. Un lugar donde un sector utiliza las estructuras espirituales que han sido hechas para el beneficio del ser humano con un fin de beneficio personal. Desde entonces, pasando por la venta de indulgencias, llega hasta el día de hoy.
      Encontramos que hay nuevas formas de hacer lo mismo, nuevas teologías que valiéndose de lo que debería ser cuidado espiritual, hacen lo mismo que aquellos a quienes Jesús condenaba.
      No es sólo grave que el abuso espiritual exista, sino que se justifique. Que en lugar de proteger a la persona abusada lo que el sistema religioso realiza es darle cobertura. Se le dice: “Cállate por el bien de tu iglesia”, “debes soportarlo”, por lo tanto se le victimiza. Y nosotros queremos decir “no”, no con nuestro silencio. Recuperemos ese tomar el látigo de Jesús y echar del templo a quienes están abusando de los demás.
       Hemos reunido a gente de todo el pueblo de Dios, personas de diferentes ámbitos del cristianismo evangélico en España para denunciar algo que es profundamente anticristiano y antievangélico. Nos manifestamos contra lo no cristiano que se ha metido en nuestras iglesias.  

P. ¿Hay un mal entendimiento del ministerio pastoral que puede llevar al abuso? 
R. Hay cierto ministerio pastoral que no está concebido en términos bíblicos. La Palabra de Dios nos indica que el Evangelio nos hará libres. Nos libera de cadenas, del pecado. No se puede considerar la espritiualidad como una nueva forma de hacernos esclavos. Pablo denunciaba a quienes ponían un montón de cargas. Cuando en lugar de liberar a la gente, en lugar de ministrar a Dios a la gente, utiliza conceptos bíblicos, fraseología evangélica e incluso bíblica para hacer justo lo contrario de lo que Dios quiere hacer. Debemos plantearnos qué es el acompañamiento pastoral, qué es la autoridad espiritual. Que no es para mostrarle a la gente lo que tiene que hacer, sino para mostrarles a Cristo. Cuando la consejería se convierte en manipulación, estamos delante de abuso espiritual. Cuando se adopta una postura de superapóstol, que nosotros recibimos la información directa de Dios sobre lo que otro tiene que hacer, es peligroso.
      Hay líneas finas. Debemos marcar los que los malos obreros, los “perros” en lenguaje bíblico, sí están dispuestos a hacer. Esta es la línea que la Biblia nos da.  

P. A nivel de la iglesia local, ¿cómo se manifiesta este abuso? ¿Cómo lo diferenciamos de la exhortación pastoral?
R. Voy a distinguir entre dos conceptos. Un concepto importante es el discipulado. Entenderlo bien es clave para evitar el abuso. El discipulado tiene que ver con ser más como Jesús. Cuanto más somos como Jesús, evitamos el abuso espiritual. Sin embargo cuando en lugar de ser el modelo Jesús, cuando alimentamos una estructura, seguir a una persona, o el objetivo no es que me parezca a Jesús sino que siga una serie de normas establecidas que se presentan como normas de Dios, estoy siendo abusado. Estoy siendo víctima de una persona.
      El discipulado te dota de recursos para que tú tomes tus propias decisiones, fortalece tus criterios bíblicos para que decidas libremente. Pero cuando la presión del grupo, o la corrección está en que los otros te dicen lo que tienes que hacer, estás delante de una táctica sectaria, de quienes quieren limitar tu propia libertad. Esto ocurre en iglesias muy conservadoras, donde se apunta a una serie de normas en lugar de apuntar a Cristo. Y también en iglesias carismáticas, donde los pastores dicen que ellos y sus criterios son la voz de Dios. Cuando no se apunta a la Escritura, a que la gente sea libre para tomar decisiones, estamos ante un caso de manifestación de abuso espiritual.  

P. ¿Puede un pastor o un líder caer en estas prácticas aún sin querer? 
R. La respuesta está en el evangelio. Uno nunca puede sustituir a Dios, uno debe ser el instrumento de Dios, y no Dios mismo. Debe uno situarse en la perspectiva correcta. A veces Dios le habla a uno como líder espiritual de otras personas. Pero Dios debe hablar también a la otra persona. Debemos ponernos límites como pastores. Debemos fomentar que las personas hablen con Dios. Cuando he tenido una convicción propia en mi labor pastoral, he procurado ser extremadamente cuidadoso. Cada persona debe hablar con Dios. Le indico a esta persona que debe escuchar la voz de Dios a través de la Escritura, a través de la iglesia, y no sólo de una persona. El pastor nunca sustituye a Dios hablando. Los ministerios pastorales que son excesivamente individuales y la única carta sobre la que una persona toma una decisión son peligrosos, y un pastor debería evitar llegar a ese punto. Hay que entrar de puntillas en la vida de otra persona, porque te ha dado confianza, y hay que fomentar que la persona hable con Dios. Debemos acompañar a la persona en escuchar la voz de Dios y ser muy respetuosos.

P. Vemos en el programa una conferencia dedicada al “evangelio de la prosperidad”. ¿Podrías explicarnos cuál es la relación que tiene con el abuso espiritual? 
R. El evangelio de la prosperidad es una tendencia que está llegando a España. Viene importada, pero se extiende a las iglesias nacionales y debemos evitarlo. Esta doctrina se apoya en que las personas, por el hecho de ser seres humanos pecadores, tenemos tendencias. La espiritualidad, pensamos a veces, es una forma de obtener beneficios personales. Esta teología promete a la gente que si ellos invierten dinero en una parte determinada de la obra de la iglesia, Dios les recompensará con bienes terrenales. Así, se produce una exaltación de la codicia humana. Los hombres ven la piedad como una forma de enriquecimiento personal. Por eso, la teología de la prosperidad alimenta el monstruo: que el ser humano está el centro de su vida, no ha cedido ese lugar a Dios, y es el principio y el fin del beneficio espiritual, en lugar de convertirse el hombre en un discípulo que muere a sí mismo y da la gloria a Dios. En el último documento de Lausana se dice de forma contundente que el evangelio de la prosperidad no es evangelio.  

P. Puede haber personas que hayan sufrido abuso espiritual, o lo estén sufriendo. ¿Qué deben hacer? ¿Dónde pueden buscar ayuda? 
R. Hay que buscar ayuda primero en la iglesia. Son personas heridas y dañadas y el primer lugar es una verdadera iglesia donde se proclame el verdadero evangelio de Jesucristo, porque libera a los esclavos, sana a los dañados. Una iglesia donde el foco esté en Cristo, no en algunas personas, o en el beneficio o la codicia. A veces estas personas han experimentado daño en lo psicológico. De la mano de una iglesia local quizá deban buscar ayuda y consejo en psicólogos cristianos, psiquiatras, que pueda ayudarles a superar algunos aspectos muy dañinos.
      Finalmente, probablemente haya que buscar ayuda en las autoridades, porque a veces este abuso se convierte en delitos, que no deben ser encubiertos. Cuando uno ha sido robado, estafado, herido físicamente, debe denunciarse para que no vuelva a producirse. Hay temas que trascienden el terreno espiritual y no en vano el estado lleva la espada y debe denunciarse para que otras personas no sean también víctimas de personas u organizaciones que actúan más como mafias o delincuencia organizada.

       Para obtener más información sobre el Seminario de Teología y Psicología pastoral pueden visitar la web de la Alianza Evangélica Española o escribir a administracion@aeesp.net.


Fuente: Daniel Hofkamp/vía http://protestantedigital.com

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