"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

sábado, 12 de julio de 2014

Por qué estudiar "La biblioteca divina"



"Aquí está tu parcela, tu herencia y la de mis hijos". 
Por James D. Crane
Es la Biblia uno de los libros traducidos a mayor número de idiomas; ha servido de inspiración para la creación de cuadros, esculturas, composiciones musicales, poemas, artículos, dramas, más que cualquier otro libro. Ha sido el tema central de cátedras, sermones, discursos, comentarios, investigaciones y estudios más que todos los demás libros escritos.


A través de los siglos éste ha sido el libro sometido al más meticuloso escrutinio, al más severo estudio y a la más despiadada crítica, sin embargo ha logrado permanecer indemne a través de todo, o sea, perfecto sin error, La Biblia es el libro más antiguo, pero a la vez el más vigente, el más profundo, pero a la vez el más sencillo, el más general en su aplicación, pero el más personal, el más increíble, pero el más lógico, el más divino, pero el más humano, el más completo, pero el más claro. Su contenido es el más pesimista, pero a la vez el más optimista, sus acusaciones son las más severas, pero sus ofertas las más amables, sus descripciones son las más crudas, pero sus palabras las más tiernas, sus juicios los más espantosos, pero sus promesas las más inspiradoras.

VARIEDAD DE LA BIBLIA.
Pensemos en la variedad del contenido: su historia, teología, filosofía, poesía, consejos, aspiraciones, predicciones. Consideré la variedad de autores: profeta, sacerdote, rey, cronista, apóstol, evangelista. Notemos la variedad de circunstancias: diferencias de tiempo (Moisés a Juan), lugar, país, propósito, destino. Hay sesenta y seis libros, es la obra de treinta y seis autores, que cubre un período de dieciséis siglos.
Nuestro uso de la Biblia como un libro, por necesidad tiende a hacernos olvidar que no es sólo un libro, sino una biblioteca, "la biblioteca divina", con mucha variedad y gloria.


NUESTRO ESTUDIO BÍBLICO PERSONAL
El 2 de diciembre de 1947, en un pequeño poblado llamado El Limoncito, Estado de Jalisco (México) falleció un humilde creyente indígena llamado "el hermano Silverio". Dos meses antes, durante las reuniones anuales de la Asociación Bautista de la región, había testificado de su fe en el Señor mediante el bautismo. Al regresar a casa cayó enfermo, y a pesar de la gravedad de su caso, fue hecho objeto de una dura persecución. Las autoridades agrarias del lugar fueron a verlo con la amenaza de que si no dejaba su nueva religión le cancelarían su derecho a la parcela de tierra que sembraba. En presencia de la comitiva y de sus propios hijos el hermano Silverio pidió a su esposa que le trajera la Biblia. Con el sagrado libro en la mano le dijo: "Aquí está tu parcela, tu herencia y la de mis hijos. A nadie se la entregues. Léela mucho." Y con voz entrecortada pidió que cantaran su himno favorito. Les acompañó en cuatro palabras solamente y luego entregó su espíritu en la más dulce quietud.
Semejante aprecio por la Biblia, aunque no sea expresado siempre en forma tan dramática, es el sentimiento común de los hijos de Dios. Sabemos que "toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto (apto, capaz), enteramente preparado para toda buena obra" (2 Timoteo 3:16, 17). Y en ocasiones hasta compartimos el sentir del Salmista y decimos: "¡Cuan dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca" (Salmo 119:103).
Pero si somos honrados, tenemos que confesar que hay ocasiones también cuando leemos las Escrituras más bien por un sentido de deber que por el espontáneo deseo de hacerlo. Y aunque sabemos que nuestras lecturas bíblicas debieran traernos bendición, a veces cerramos el Libro con cierto sentido de decepción. Estamos convencidos de que "esto no debe ser así", pero ¿cómo podemos lograr que nuestro estudio bíblico personal sea siempre fructífero?


ESTUDÍE LA BIBLIA DE ACUERDO A UN PLAN
Las cosas hechas a trochemoche no suelen salir muy bien. Aunque de vez en cuando escuchamos el testimonio de algún hermano que asegura haber encontrado el preciso mensaje que necesitaba por el sencillo procedimiento de abrir la Biblia al azar y leer lo primero que captó su atención, tenemos que insistir en que tales experiencias son poco comunes. Ocasionalmente encontramos una moneda tirada en la calle. Pero ninguno de nosotros se atrevería a sufragar los gas­tos de su casa sobre la base de lo que pudiera así hallar. Preferimos buscar un empleo que tenga un plan definido de pagos.

 LEA LA BIBLIA EN BUSCA DE ALIMENTO ESPIRITUAL
"El propósito principal con que damos lectura a la Palabra de Dios debe ser el de buscar pan y no piedras".
Para algunos hermanos parece que el Libro de Dios es una simple sarta de curiosidades. Se deleitan en hacer alarde de sus "conocimientos bíblicos", pero éstos resultan ser de escaso provecho espiritual. Consisten en el aprendizaje de los detalles mecánicos de la Escritura y en una familiaridad amplia con sus datos curiosos. Por supuesto, debemos conocer los nombres de los sesenta y seis libros de la Biblia y saber el orden en que aparecen. Vale la pena saber que Marcos no era uno de los doce apóstoles y que Dan y Beerseba no fueron marido y mujer. Además, es interesante saber que el capítulo más largo de la Biblia es el Salmo 119 y que el más breve es el Salmo 117. Pero puede uno saber todo estoy mucho más de semejante índole sin que su vida diaria dé evidencia de una íntima comunión con Cristo.
Para otros, parece que la Biblia es más bien un almacén de parque. La leen al través de gruesos lentes de polemista, buscando siempre algo con qué combatir las opiniones ajenas. No cabe duda de que la polémica tiene su lugar y que cada creyente debe saber defenderse de los estragos del error. No obstante esto, el propósito principal con que damos lectura a la Palabra de Dios debe ser el de buscar pan y no piedras.
Ahora bien, si vamos a obtener de la Biblia nuestro alimento espiritual, tendremos que leerla con regularidad. He oído decir que un perro puede sobrevivir sin comida por 20 días, una tortuga por 500 días y cierta especie de pez por 1000 días. ¡Pero no debemos aspirar a ser cristianos tipo perro, tortuga o pez! Más bien debemos recordar la práctica de Israel de recoger el maná cada día (Éxodo, capítulo 16) y arreglar nuestro horario de tal manera que podamos seguir su ejemplo.
"Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré" (Salmo 5:3). Sin duda la mañana es el mejor tiempo para nuestra cita diaria con Dios porque entonces nuestra mente está más despejada. El lugar debe ser el sitio más tranquilo de que podamos disponer. Pero sea dónde y cuándo sea, lo importante es que se establezca el hábito de tomar tiempo cada día para leer la Biblia y orar.
Pero es posible leer la Biblia con regularidad y todavía no obtener mucho alimento espiritual. La mayoría de nosotros somos algo perezosos, y si no tomamos medidas adecuadas, nuestra lectura tiende a degenerar en una simple rutina. El remedio está en la práctica de leer con propósito, acercándonos a la porción escogida en busca de información específica. En seguida se enumeran diez preguntas que debemos hacernos cada vez que leemos un pasaje bíblico:
1. ¿Cuál es el tema general de este pasaje?
2. ¿Cuál es la lección principal que el pasaje enseña?
3. ¿Cuál es, para mí, el versículo más inspirador en este pasaje?
4. ¿Qué enseña este pasaje acerca de Dios?
5. ¿Encuentro en  el pasaje algún ejemplo que debo seguir?
6. ¿Señala el pasaje algún pecado que yo debo confesar?
7. ¿Hallo en este  pasaje  algún  error que debo evitar?
8. ¿Presenta el pasaje algún deber que necesito cumplir?
9. ¿Contiene el pasaje alguna promesa que debo reclamar?
10. ¿Consigna el pasaje alguna oración que debo hacer mía?
No quiero decir que en todo pasaje bíblico que leamos habremos de encontrar una respuesta para cada una de estas diez preguntas. Pero el hecho de estar pendientes de hallar algo relacionado con todas ellas nos ayuda a mantenernos más alertas.
Además, esta manera de leer tiene la grandísima ventaja de que nos obliga a descubrir en la Biblia un mensaje personal. No podemos leer así sin  darnos  cuenta de que Dios  está hablando a nuestro propio corazón. Y esto nos mueve a obedecer, pues Cristo ha dicho: "Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis" (Juan 13:17). Y cuando obedecemos, recibimos mayores manifestaciones de la gracia de Dios, porque en otro lugar el Señor declaró que "el que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él" (Juan 14:21).


¿POR QUE ESTUDIAR LA PALABRA DE DIOS?
PORQUE NOS REVELA LA VOLUNTAD DE DIOS.
La Biblia es digna de nuestro estudio y reflexión, debido a que ha probado ser la mejor guía del hombre para discernir la voluntad de Dios para su vida. La Biblia contiene un extraordinario mensaje directo y claro de parte de Dios para cada individuo.
La Biblia es una guía inmejorable en relación con el futuro. Es posible discernir la voluntad de Dios para nuestro presente, si estudiamos detenidamente sus planes futuros, los actos de Dios en la Historia no son Desordenados o irregulares, siguen el patrón definido de un plan trazado de antemano el cual se va cumpliendo al pie de la letra con el paso de los siglos.
Las orientaciones de la Escritura sobre el futuro son claras, y a la luz de ellas, el cristiano puede y debe discernir la voluntad de Dios para su vida hoy. Pero la utilidad de las Escrituras sería limitada en verdad, si estas hablaran solamente sobre el pasado y el futuro, sus enseñanzas y mensaje poseen extraordinaria vigencia también para el día de hoy.
En 2 Timoteo 3:16-17 nos dice. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
POR QUE CONTIENE EL PLAN DE SALVACION.
No existe estudio de mayor valor de importancia, ni podemos dedicarnos a una consideración de mayor urgencia y necesidad, que la reflexión sobre la salvación de nuestra alma.
Pablo recordó a Timoteo, que las Sagradas Escrituras, te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
Guía al ser humano a la salvación de su alma proveyendo un plan claro, sencillo y comprensible a través del cual pueda ser salvo.
La comprensión del plan Divino de salvación, tal y como lo encontramos en la Biblia, es también de suprema importancia considerando lamentable desorientación que existe en relación con este importante asunto. Cada individuo parece poseer una propia teoría sobre la salvación. Cristo tuvo que luchar en contra de este mismo problema ya que los religiosos de su tiempo torcían el significado de las Escrituras. A ellos Cristo desafío diciendo: Juan 5:39.
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Así, la Biblia es el único libro que exige imprescindiblemente un conocimiento personal de su autor, Cristo Jesús antes que rinda los tesoros de su contenido y los misterios encerrados en sus páginas. La forma de establecer esa relación personal y directa con Cristo es lo que se ha llamado el plan de salvación y consiste en los siguientes pasos.
ACTITUDES EN EL ESTUDIO
DETERMINACION.
El que emprende el estudio como un simple pasatiempo, no tendrá ni la mitad de posibilidades de triunfar en la vida tanto como aquel que lo inicia bajo un sentido de profunda necesidad. El convencimiento interior de nuestra urgente necesidad personal, indiscutiblemente producirá una férrea determinación de leer y estudiar las Sagradas Escrituras, a cualquier costo.
De poco sirve alentar un entusiasmo pasajero, si ante la más pequeña de las dificultades flaqueamos y claudicamos en nuestro propósito inicial.
REVERENCIA.
El que a él le haya placido comunicarnos la verdad de su ser, y la grandeza de sus planes, por medio de la página impresa, nos debe llenar de un sentimiento de gratitud y reverencia, además su título radica el contenido "Esta es la Santa Biblia" y lo que es Santo debe manejarse con temor y temblor.
No sólo es la Biblia digna de nuestra reverencia, por lo que ella es en sí, y por el autor de sus palabras, sino también por el maestro que nos ha sido dado para enseñárnosla: El Espíritu Santo.
AMOR.
Algunos profesan amar la Biblia, pero en la realidad lo que andan son los libros que hablan sobre ella. El estudiar la Biblia únicamente con el fin de criticarla, bajo un sentido de mera obligación o por simple curiosidad, no producirá ningún provecho.
Amor por la Biblia, significa que late en nosotros la vida eterna y sentir la necesidad imperiosa de alimentar nuestra alma a través de la Palabra de Dios que nutre y fortalece.
Amar la Biblia quiere decir mucho más que simplemente llevarla bajo el brazo a la iglesia, o tenerla en un lugar prominente en el estudio en el hogar tener la actitud que tenía Job 12 ó David: Salmo 19:10 ó Como el Profeta Jeremías 15:16.
DILIGENCIA.
En el caso del estudio bíblico, la palabra estudio es pues sinónimo de diligencia, ya que nadie podrá estudiar, la Biblia sino se aplica a esa tarea con diligencia y sentido de responsabilidad.
RECEPTIVIDAD.
Esto significa poseer un corazón abierto y respetuoso a lo que es el Espíritu Santo, quiera enseñarnos por medio de la Palabra de Dios, con frecuencia Cristo acostumbraba a decir a sus discípulos y a las multitudes "El que tiene oído para oír, oiga”, Mateo 11:15, con esto el Señor acentuaba lo importante que es no sólo oír, sino recibir, o en caso del estudio bíblico, no solo leer, sino captar y retener.
PERSPICACIA.
Esta es una actitud que con frecuencia se pasa por alto, pero que cultivándola puede rendirnos grandes ganancias, ¿quién no ha sentido al leer el primer libro de Crónicas, estar perdiendo el tiempo con sus listas de interminables genealogías?, ¿quién no se ha cansado de leer así mismo, las tediosas instrucciones del libro de Levítico sobre la construcción del tabernáculo?, hasta nos preguntamos por qué Dios habrá incluido información tan aparentemente inútil, sin embargo el que lee con perspicacia, descubrirá que escondidos entre la descripción del mobiliario del tabernáculo, los sacrificios, las vestimentas de los sacerdotes, los muebles, etc., se encuentran varios tipos de Cristo y que también dentro de las cansadas genealogías, se pueden encontrar interesantes datos que pueden servir como base para estudios posteriores.
Ejemplo: No se menciona el aguijón que le fue dado a Pablo en 2 Corintios 12:7, a la luz de Gálatas 4:15; 6:11, Pudiera haber sido tal vez alguna enfermedad de los ojos.
OBEDIENCIA.
A la Biblia se le puede estudiar de 2 maneras.
1.- Como una fuente de información religiosa y;
2.- Como un manual Divino.
Que exige una inmediata y sincera respuesta de nuestra parte para modelar la vida. Algunos leen mucho la Biblia creyendo estudiarla pero poco beneficio obtienen de su lectura, porque rehúsan obedecer sus instrucciones y por lo tanto solo se engañan así mismos.
PERSEVERANCIA.
Esta actitud es decididamente un elemento muy estratégico en el estudio bíblico, virtud con la cual debemos revestirnos desde el inicio de nuestra empresa.  Perseverancia es que aquel que seriamente ambicione llegar a conocer las Escrituras, tendrá que hacer acopio de un ejemplar tesón a través de los meses y a unos años, para algún día llegar al dominio completo de su contenido.

Este artículo está extraido de las lecciones 1 y 2 de la materia ""Métodos de estudio bíblico" del Semirario Reina Valera, dónde usted puede estudiar y obtener en forma gratuita su diplomatura o diplomado en diferentes títulos como Ministerio Pastoral, Capellanía, etc.  Para ingresar al Seminario siga el link 
www.seminarioabierto.com


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