"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

lunes, 27 de mayo de 2013

Dios de pactos.


"Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra." Éxodo 19:4-6

Dios es un Dios de pactos, sobre eso no  hay duda posible.
Pero no como se enseña erróneamente en muchos lados.

Frente a tanto error bíblico que veo a diario dónde  continuamente se presiona a pactar con Dios, quiero dejar en claro lo que dice la Palabra de Dios.
Quién con quién (préstese atención a mayúscula-minúscula y al orden).

Comienzo diciéndote que el hombre NO puede pactar con Dios porque no tiene nada para ofrecerle. Es Dios Quien siempre pactó con el hombre (lo que es muy diferente).
El hombre puede pactar con otros hombres, en lo que se denomina "pactos de paridad" (entre pares) como hicieron Abraham con Abimelec en Génesis 21, Josué con el pueblo en Josué 24, y Jonatan con David en 1 de Josué 18 y etc. De hecho el matrimonio es un pacto.
Hay un par de excepciones en ocasiones muy especiales  en que el hombre pactó con Dios, pero como siempre la excepción no hace a la regla. En estas ocasiones especiales, hombres también especiales ofrecieron su pacto a Dios como una forma de detener la ira divina pronta a ser derramada justamente porque los hombres habían quebrantado el pacto eterno de Dios. Una de estas salvedades la protagoniza Ezequias en 2 de Crónicas 29. Otro lo protagoniza Esdras y el pueblo en Esdras 10.
En cambio, los pactos de Dios con el hombre son de dos tipos: "Concesión real" y Protector-vasallo".  El pacto de "Concesión real" (ej. pacto con Noé, con Abraham, con David y el Nuevo Pacto) es un pacto incondicional de concesión hacia un siervo leal.  El pacto "Protecto-vasallo"(ej. el pacto sinaítico) es condicional y depende de la lealtad y fidelidad al pacto de quienes reciben su beneficio.
Antiguamente, un pacto se sellaba con sangre o juramento y era acompañado con la juramentación de las maldiciones del pacto.  "Han hablado palabras jurando en vano al hacer pacto; por tanto, el juicio florecerá como ajenjo en los surcos del campo". Oseas 10.4 Puedes leer en la Biblia que Dios juró por sí mismo y que dió la sangre de Su Hijo refrendando el antiguo y nuevo pacto.

Asumir un pacto que no nos corresponde, es caer en severas consecuencias. No podemos tomar la relación con Dios como un contrato, (un pacto es un contrato) donde si yo hago lo que Dios me dice yo "obtengo" lo que necesito o he pedido. ¡Dios no es deudor de nadie!
Desde el primer pacto enunciado en la Biblia, se vé claramente la intención de misericordia de Dios para jurarnos que nos nos destruiría. Viendo Dios la intención continua del hombre al mal, jura su pacto para protegernos de Su ira y de nuestra propia maldad., asegurando así nuestra supervivencia.
Por tanto, nuestro consejo es que NO PACTES  con Dios. Mejor, obedece y ama a Dios cada día, cumple tus promesas y tu palabra dada al hombre y a Dios. "paga tus votos al Altisimo e invocame en el día de la angustia, te libraré y tú me honrarás"

Texto: Edith Gero
Imagen: www.bancodeimagenesgratis.com

6 comentarios:

  1. WOW! HERMOSA ENSEÑANZA,DIOS LA CONTINÚE BENDICIENDO. AMÉN.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por compartir la sana doctrina.
    Estos son tiempos peligrosos para el pueblo de Dios. " El león anda rugiendo buscando a quien devorar"

    DIOS BENDIGA SU MINISTERIO.

    ResponderEliminar
  3. Gracias "desde el fin del mundo"! Exactamente eso intentamos transmitir, solo Biblia, no doctrina de hombre. Y sí, son tiempos peligrosos, por eso nos esforzamos en enseñar lo correcto. Gracias por compartir.

    ResponderEliminar
  4. Ariel Sierra Casanova4 de junio de 2013, 12:19

    Comparto plenamente!!! Es tiempo de enseñar la verdad, aunque los mercaderes de la fe rompan sus vestiduras. (y vean afectadas sus cuentas en suiza)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido Ariel, gracias por tu siempre oportuno sentido del humor. Tu trabajo en la Bahía es una bendición para todos.

      Eliminar