"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

miércoles, 16 de enero de 2013

A donde llevan todos los caminos

¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz? - Job 38:19.
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.Juan 14:6.
     Se dice que todos los caminos llevan a Roma, pero en cuanto a Dios la cosa cambia. Sin embargo, muchos de nuestros contemporáneos piensan que todas las religiones vienen a ser lo mismo. Si uno es sincero, Dios (si existe) se encargará de lo demás. Esta manera de ver las cosas puede parecer tranquilizadora. Así que puedo creer cualquier cosa, todo, lo contrario e incluso nada… con tal de que sea sincero.

     La Escritura desmiente todos esos razonamientos humanos y afirma que sólo hay un camino para conocer a Dios. Este camino es Jesucristo. Si usted quiere seguir otro camino, después de muchos esfuerzos deberá reconocer que está perdido. Pero Jesús vino “a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). Acudir a Dios sin Cristo significa enfrentarse a estas preguntas: ¿Aceptará él el mal que hice en mi vida? Y si no, ¿cómo borrarlo? ¡No hay escapatoria! Semejante problema no se resuelve huyendo, mintiendo o negando la existencia de Dios.
     Nadie está obligado a creer en el Evangelio. Pero que cada uno evalúe su elección de creer o no creer, y que luego pese las consecuencias. El Evangelio no ofrece una religión que sería mejor que otras, sino la certeza de ser amados por el gran Dios Salvador y ser recibidos por él, tal como somos. Él nos comunica la paz de su presencia y la firme esperanza de verle algún día.

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