"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

martes, 15 de mayo de 2012

El sitio de mi adoración.


 "El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él es Señor del cielo y de la tierra.
No vive en templos construidos por hombres, ni se deja servir por manos humanas como si necesitara algo." Hechos 17.24

Dios busca adoradores, eso quedó claramente especificado. No líderes, no sirvientes, no organizaciones...
El busca restaurar una relación de amor con sus hijos.
La adoración es la forma centrada en El en que declaramos lo que El es y nos olvidamos de nosotros. Declaramos nuestro amor, nuestro agradecimiento.

Tendemos a creer que la adoración solo se realiza mientras cantamos en los templos, pero lejos de ello, la adoración es un estilo de vida que no pasa por cantar, o por  tocar un instrumento un día en la semana;  pasa por una vida diaria de honor al Unico digno.

"El cielo es mi trono, 
y la tierra, el estrado de mis pies.
¿Qué clase de casa me construirán?
                  Hechos 7.49 NVI
Isaías le recuerda aquí a Israel que la  Creación entera es el templo que Dios mismo creó. Esteban cita este mensaje para recordarles a sus oyentes que en última instancia es Dios mismo quien levanta su propio templo. -Nota de estudio NVI al pie-

Dios nos recuerda varias cosas a lo largo de Su Palabra...
Que no hay templo que pueda contenerlo. Toda la Creación es un templo para El que debería cantar Su Gloria, así como nosotros donde sea que estemos.
Que la adoración ( el requisito para estar con El) no puede circunscribirse a un lugar físico.
Y que el lugar de adoración siempre fue Dios y no el hombre Quien lo eligió, desde las primeras piedras que se apilaban en altares en lugares que El señaló. 

Si tuvieramos más en cuenta lo que nos fue escrito, las reglas que Dios nos dejó, podríamos congregarnos con otro sentido, adorar con otro entendimiento. Y no buscar lugares para nuestra conveniencia sino aprender a buscar más intimamente que El guíe nuestros pasos. Bajo este entendimiento adorar tanto en soledad, como con otros en los lugares dónde Dios nos guía es un privilegio y algo por lo cual estar agradecidos.

Dios es Espíritu, y lo importante no es dónde se lo adora, sino el carácter de la adoración que debe responder a la naturaleza de Dios. El Señor Jesús corrigió nuestra forma de adorar con estas palabras impactantes, escuchémoslo:
"-Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre... Pero se acerca la hora, y ha llegado ya en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y quienes le adoran deben hacerlo en espíritu y verdad" Juan 4. 21-24 NVI

por Edith Gero.


No hay comentarios:

Publicar un comentario