"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

viernes, 30 de diciembre de 2011

Dichosos los que no tienen...


En algún lugar no lejos de Capernaum Jesús miró a las multitudes...
Yo imagino que El vería en ellas el hambre y la sed por un cielo lejano y un mañana mejor, donde por fin brillaría el sol de justicia.
Mientras Su profunda y eterna mirada recorría los miles, El veía sus carencias, sus pérdidas, su tremenda necesidad.
Entonces subío a la ladera, como habitualmente hacían quienes enseñaban, y con la autoridad total que provenía de Su condición sin discusión comenzó el Sermón del Monte,  con algunas de las extrañas antinomias que nos muestran las matemáticas increibles de una eternidad sin reglas; donde los que no tienen vienen a ser los que más heredarán...

"Dichosos los pobres en espíritu,
porque el reino de los cielos les pertenece.
Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los humildes,
porque recibirán la tierra por herencia.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Dichosos los compasivos,
porque serán tratados con compasión.
Dichosos los de corazón limpio,
porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios"
Mateo 5:3-9 NVI
Una vez más Jesús iba más allá de lo conocido o pensado. El no propuso una felicidad instantánea, ni una solución inmediata. Hablaba del gozo a experimentar en el retorno a nuestro verdadero hogar, hablaba de un mañana que no era de esta tierra, de un día sin nubes que nunca terminaría de brillar y alumbrar a aquellos que desearan acogerse a Su camino.
Vale la pena caminar en amistad con Dios. Sostenerse de Su mano en la tormenta, refugiarse en Su regazo en las pérdidas y aún en las alegrías recordar que todo tiene su tiempo bajo el sol, hasta que volvamos a nuestro Hogar primero.

Feliz año nuevo para todos... Vamos a crecer juntos en el 2012, cada día un poco más, camino a la eternidad.

Edith y el equipo de la Bahía.

Imagen: Del crepúsculo al atardecer/www.fotofrontera.com

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