"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

lunes, 7 de noviembre de 2011

Verano

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días malos y vengan los años en que digas: «No encuentro en ellos placer alguno». Eclesiastés 12: 1
Agosto es el mes más representativo del verano en España, juntamente con Julio. Son meses en los que es difícil (por no decir imposible) realizar cualquier gestión porque todo, o casi todo, está cerrado. Y todo el mundo lo entiende, es normal: es Agosto. Verano.
El ser humano desconecta y se da todos los caprichos que no puede conseguir durante el resto del año.

Es curioso que este mes lleva el nombre del emperador romano Augusto César, quien lo bautizó así en honor a sí mismo, imitando a su antecesor Julio que había hecho precisamente lo mismo con el mes anterior. ¿Y qué tenían estos dos personajes en común, aparte de ser emperadores romanos y ponerle sus nombres a los meses? Pues que ambos creían ser el centro del universo. Julio era un divo cuyo poder absoluto superó al de cualquier emperador anterior a él, y Augusto
se atrevió a subirse a un podio todavía más alto y proclamarse dios.
¿Podría ser que nosotros hiciéramos lo mismo, casi sin darnos cuenta? Desde luego, el ser humano es la coronación de la obra de Dios, es el único ser vivo hecho a la imagen y semejanza del Creador.
Todo fue puesto debajo de sus pies para que lo gobernara y sojuzgara (Salmo 8.6). Pero mirando a esta sociedad, da la sensación de que más que “corona de la creación”, el ser humano se ha autonombrado “dios del universo”. Le ha puesto su propio nombre a cada mes del año.

Durante este verano español, teñido por la crisis pero aún así lleno de ofertas tentadoras, recuerda lo que Dios te dice: “Acuérdate de mí”. Todos necesitamos desconectar y descansar, pero recuerda que no podemos desconectarnos de Dios, o pensar que por ser verano podemos “descansar” espiritualmente.
Al contrario. Es tiempo de reestructurar tu vida espiritual, hacer balance, descansar en lo físico para tomar carrerilla en lo espiritual, e incorporarte después al trabajo con fuerza nueva para servir con aún más ahínco al Rey de Reyes y Señor de Señores. Él lo merece. Él sigue siendo el Rey del universo.Por eso, en estos meses veraniegos, en los que parece que el ser humano es el dios de la creación, y que todo está hecho para complacerle a él, reserva en tu vida a diario el mejor lugar para el Señor Jesucristo, cultiva más tu relación con Él, permite que Él sea para ti todo lo que necesitas, llévalo siempre contigo a donde vayas y descansa, toma fuerzas, renueva tu energía en Él.

En Eclesiastés 11:9, el predicador nos recuerda: «Acuérdate de tu creador. Alégrate, joven, en tu juventud; deja que tu corazón disfrute de la adolescencia. Sigue los impulsos de tu corazón y responde al estímulo de tus ojos, pero toma en cuenta que Dios te juzgará por todo esto».No hagas como el César, no te conviertas en lo más importante. Permite que Dios siga siendo el centro de tu vida, aún en agosto…

Boletín 43, Iglesia Salem, Madrid, Pr. Marcos Vidal
www.iglesiasalem.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario