"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

lunes, 22 de agosto de 2011

Escuela de Liderazgo: Cuidando el llamado.

Llamado es lo que Dios siembra en la vida de cada uno por alcanzar algo. La Misión o Gran Comisión necesita manos, pies, voces para ser cumplida, y  el Señor ha puesto en cada uno, la forma de hacer. Así el llamado puede ser una pequeña  carga en el corazón por años sobre una nación, un lugar, una condición de ciertas personas, es algo que nos impulsa a hacer algo. Luego, si ese llamado es correctamente tratado, vendrá un tiempo de intimidad con Dios dónde El habla a nuestro interior. Al mismo tiempo suele venir el tiempo de "equiparación" o de preparación tanto en el carácter como en lo tecnicamente requerido, Luego estamos "maduros" para que las flechas sean lanzadas y puedan llegar lo lejos que Dios soñó.

Hay llamados muy diferentes, al pastorado, a enseñar, a ser de ejemplo en profesiones diversas, a tratar con gente quebrada socialmente, son cargas totalmente diversas. Dios trata personalmente con cada uno, y solo Su tiempo y llamado son correctos, no los que el hombre asume por presión de otros. Está bién que mientras el llamado no aparece, hagamos todo "lo que está a la mano", es biblicamente correcto. Y que nunca, con o sin llamado, dejemos de hacer el bien, y de amar a Dios, a los demás y a nosotros mismos cumpliendo cada día en obediencia, las reglas de Dios.  Pero cuando la carga real aparece, tenemos que abocarnos a eso, y creerle a Dios cuando los gigantes se levanten en nuestra contra.

Es como un inmenso rompecabezas, donde cada uno es una pieza clave. He escuchado mucho decir que "nadie es insustituible" cosa que biblicamente es aberrante. ¡Cristo no murió ni dió hasta la última gota de Su sangre por "nadie"!!! . Todos somos necesarios, y no-prescindiblesNo hay cosa mas amorosa que puedas entender que Dios, te tiene en cuenta especial, y lo hace con cada uno. Nos lleva grabados por nombre en Su Palma, y cada día repasará esos nombres con amor, como yo repaso al orar y dedicar el día los nombres de quienes amo. Dios tiene un plan para tu vida, en particular. El te ama, y espera que le ames  de la misma manera. El te ha creado , no para que seas "prescindible" sino para que seas su imagen, el portador de Su gloria.  Es cierto que si nosotros no cumplimos con lo que Dios quiere, El lo hará por medio de otro, pero yo te aseguro, con lo poco que he escuchado del corazón de Dios, que El , nos tiene en cuenta.


La Ética Pastoral

En el último correo hice un comentario sobre la ética pastoral. Recibí correo respondiendo a mi comentario argumentando que una persona no puede perder su llamado al ministerio, aparentemente sin importar la gravedad de sus actos. Pues con toda sinceridad, por el mal comportamiento uno sí pierde su efectividad y testimonio. Hasta trae vergüenza a la cruz, pues Cristo vino a librarnos de todo mal.


Encuentro muy sospechoso los pastores que tienen que defender su ministerio alegando que no pueden perder su derecho a ello por un llamado que ellos mismos no han cumplido y deshonran. La Biblia enseña que Dios da y Dios quita. Pues regaló la Tierra Prometida al pueblo Hebreo, pero al defraudar a Jehová les fue quitada la tierra y el pueblo fue llevado al cautiverio y vendido como esclavos.

La noción de que uno no puede perder su llamado al ministerio es ridícula. Si un contador roba dinero de la compañía es despedido y Dios no es más tonto que un empleador. El apóstol Pablo entendía esto y temía las consecuencias, pues dijo --golpeo mi cuerpo, y le pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros yo mismo venga a ser eliminado (1 Corintios 9:27). Son palabras fuertes para considerar.

Este tema me trae a la memoria las admoniciones del apóstol Pablo a su hijo en la fe, el joven pastor Timoteo --Ten cuidado de ti mismo (1 Timoteo 4:16). --Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse (2 Timoteo 2:15). Un repaso regular de 1 y; 2 Timoteo hace bien a todo miembro del clero para centrarlo en su deber.


Formación Pastoral

En "un mundo ideal", todo clero se gozará de años de estudio en un seminario, después tendrá la oportunidad de servir de asistente de un pastor de renombre y aprender el él, también dándole tiempo de casarse y empezar su familia, y solo entonces a los 30 tantos años tomar el pastorado de una iglesia, como hombre formado en doctrina, práctica y la vida misma.

Pero no vivimos en un mundo ideal, sino en un mundo de urgencias. Pues, la iglesia evangélica sigue su crecimiento a pasos gigantescos. Cada día, nuevas iglesias se establecen y hombres y mujeres atentos a la dirección de Dios aceptan el llamado de una congregación de ser su pastor. La iglesia a fuerzas ha tenido que usar el modelo presentado por el Apóstol Pablo a Timoteo, no de mandar a jóvenes a un Instituto Bíblico y esperar su regreso, sino de escoger a personas capaces que gozan de éxito en sus carreras seculares, para tomar el púlpito. Ellos no solamente traen mucha experiencia profesional al ministerio, pero también el estatus social y las relaciones que han establecido a través de sus vidas.

Mi padre fue un pastor laico toda su vida. Yo, también sigo su ejemplo en el ministerio y magisterio. Mis dos cuñados son pastores laicos, uno abogado y el otro urólogo. Fui casado por un pastor-químico. Todos los casos mencionados, y miles de otros iguales se han gozado de éxito pastoral, pero de alguna forma u otra tuvieron que conseguir una preparación teológica. Un pastor laico es una persona muy ocupada, con tiempo limitado, que no tiene la opción de dejar su trabajo o ministerio para asistir a un seminario. Para llenar esta necesidad, Dios me dirigió organizar este "seminario abierto", aprovechando del conocimiento de muchos otros, para proveer una educación accesible, pero realmente retante en lo académico.

Les ruego seguir estudiando para ser mejores pastores. Decir amo a los niños no califica a uno para ser maestro. Tampoco preocuparse por los enfermos hace de uno médico. Y el simple hecho de amar a Dios no califica a uno de ser pastor. El Seminario Reina Valera existe para ayudarle cumplir con su vocación. Manos a la obra y mentes al estudio. Dios les bendiga. Estamos a sus órdenes.

Atte., Gilbert Abels, Rector
www.seminarioabierto.com

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