"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

martes, 18 de enero de 2011

Un libro abierto.

LEA: Jeremías 31:31-34
… sois carta de Cristo… —2 Corintios 3:3
 
 
Como soy escritor, en ocasiones algún amigo me dice: «Algún día me gustaría escribir un libro».
«Es una meta elogiable —contesto yo— y espero que lo hagas. Pero es mejor ser un libro que escribirlo».
Estoy pensando en las palabras del apóstol Pablo: «siendo manifiesto que sois carta de Cristo […], escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón» (2 Corintios 3:3).

En su libro La práctica de la piedad, Lewis Bayly, capellán del rey Jaime I de Inglaterra, dijo que «el que espera producir algo bueno con sus escritos» descubrirá que «instruirá a muy pocos […]. Por lo tanto, el medio más poderoso para promover lo bueno es el ejemplo […]. Un hombre entre mil puede escribir un libro para instruir a sus prójimos […], pero todos pueden ser modelos de excelencia viviente para quienes los rodean».

La obra que Cristo está haciendo en los creyentes puede ejercer una influencia mucho mayor que cualquier libro que puedan escribir. Por medio de la Palabra de Dios, escrita «en [sus] corazones» (Jeremías 31:33), el Señor muestra Su amor y bondad para que todos vean.

Como creyente, quizá nunca escribas un libro, ¡pero al vivir para Dios, serás uno! Un libro abierto, una «carta de Cristo» para que todos lean.

Si alguien leyera tu vida como un libro, ¿encontraría a Jesús en sus páginas?
por Miriam C. López desde Canada
liveworship@live.ca
Selección imagen: Edith desde el Banco de Imágenes de la Bahía.

Nota de Edith: si el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, y amamos con nuestras palabras, y amamos con nuestras actitudes, seremos realmente " cartas vivas" . Una carta que abraza como expresa rotundamente la fotografía. Una carta de amor del Padre, escrita con la Sangre del Hijo mediante su Santo Espíritu en nuestros corazones. El amor encuentra su propio camino donde las palabras no llegan, ni la Palabra es recibida.

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