"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

martes, 14 de diciembre de 2010

No pases la copa

 Esta mañana me desperté  de pronto, muy temprano. Internamente   sabía que debía levantarme  a hablar con mi Dios, pero empezé a protestar . No había pasado una buena noche y tenía un día complicado por delante. Necesitaba dormir e  intenté hacerlo.
Dios se encargó en los minutos siguientes de hacerme sentir mal por haberme negado. Provocó toda clase de ruidos y situaciones  hasta que entendí, y me levanté.
Cuantas horas ganaríamos si nos acostumbramos a obedecer antes que cuestionar...

"Padre, si quieres, pasa de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya" Lucas 22,42 RVR
Con estas sencillas palabras el Señor Jesús oró al Padre su última oración antes de ser prendido por quienes luego le crucificarían. La escena transcurría en el monte de los Olivos donde separándose de sus discípulos se apartó para estar a solas con Su Padre , tan lleno de angustia por lo que vendría, que gotas como de sangre cayeron sobre la tierra. 

 La versión NVI de estudio dice "si quieres, no me hagas beber este trago amargo", la copa de vino en el AT muchas veces representa la ira de Dios, y el trago amargo, el sufrimiento.  En  Marcos 10.38 el Señor les dijo a sus discìpulos que no podrían beber del trago amargo de la copa que El bebería, en clara alusión a que no podráin compartir su destino.


En las palabras del Señor, estaba implícito  que su  destino era la  voluntad de Dios . Y que nada en el universo escapa a Su control perfecto.


Nos es fácil aceptar la bendición, el milagro, la restitución, la abundancia.  Pero cuando la hora dificil viene  y  el problema, el dolor, la enfermedad, ó  la pérdida , se abren ante nosotros como un abismo , tendemos siempre a retraer el pie, y esperar que la copa amarga, pase de nosotros.
Job dijo en su larga agonía "si de Dios sabemos recibir lo bueno , ¿no sabremos recibir lo malo?" Job 2.10 NVI
Ciertamente, Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros, un destino, una Voluntad. Cada dolor, prueba o conflicto que El permite en nuestras vidas, es para nuestro bién, para nuestro crecimiento, para fortalecer nuestro ser interior eterno, para que podamos ser guardados irreprensibles.

Cuando renuncies a lo que no crees correcto, cuando tengas que despedir a quien parte , cuando el problema ya te ha desbordado, sí,  ora al Dios de tu vida y pide lo  necesitas.  Claro que  tenemos que orar por si la copa amarga no viniera del Seño. por sanidad, por libertad, por acortar los desiertos.
Pero siempre terminemos nuestra oración a El con ese bendito "más hagase mi Dios TU voluntad y nunca la mía"

Recuerdo claramente cada vez que El me llamó a servirle. Una  de esas veces, me resistí profundamente a lo que me pedía, en ese tiempo aún pensaba que yo podía controlar algunas cosas, y que por mi largo sufrimiento, tenia ciertos "derechos" a cosas que yo quería de la vida. Días penosos transcurrieron para mí porque me resistí a beber el trago amargo. Hasta que una tarde, abrumada, endeudada, enferma y profundamente angustiada, me senté bajo la lluvia en una plaza, totalmente a solas , y me rendí al Dios del universo.
Aprender a escuchar mi destino, buscar la voluntad de Dios y obedecerla me ha sido una larga enseñanza que creo no haber concluido. Pero al menos cada día me vuelvo un poco más dócil a Su Mano.
Desde que no paso la copa que El prepara para mí, sin cuestionar si es dulce o amarga, he vivido muchas situaciones muy dificiles. Pero jamás dejé de sentir Su Presencia  y Su control total sobre cada momento . No temo el hoy ni el mañana, y hay momentos, que en la peor tormenta, percibo Su dulce paz inúndadome de la certeza que El, tiene control.

Aprendamos juntos a ver las cosas como Dios las vé. Su amor perfecto y Su provisión están ya ahí antes de cada tormenta. Y El nos ha dejado Su arco iris como señal perpetua  del pacto de bendicíon que estableció con nosotros.

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