"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

miércoles, 13 de octubre de 2010

Recordatorio visible

LEA: Colosenses 3:1-10
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
—Colosenses 3:2
 
Biblia en un año:
Isaías 37–38
Colosenses 3

¿Cuál es la primera imagen que ves al encender tu computadora? Tal vez sea un retrato de la familia, una fotografía especial de las vacaciones o, quizá, tu deportista profesional favorito.
¿Y si fuera la obra de un artista que represente a Jesús? Una vez, un hombre me escribió sobre su larga batalla contra la pornografía, un ciclo desalentador con épocas de éxito seguidas de nuevas incursiones aplastantes en un mundo informático de lujuria vacía. Al final, descubrió que colocar un recordatorio visible de Jesús en un extremo de la pantalla de su ordenador lo ayudó a conseguir una victoria permanente. Ese recordatorio constante de Aquel que lo había liberado hizo que los ofensivos sitios de la web perdieran atractivo. El hombre no estaba valiéndose de un amuleto para la buena suerte mediante un programa de computación, sino que utilizaba un simple recordatorio de la enseñanza de Colosenses 3, donde Pablo dijo: «Haced morir, […] fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia…» (v. 5).
Cuando miramos a Jesús, Él se convierte en un poderoso recordatorio de que nuestra antigua vida ha muerto y que ahora «está escondida con Cristo en Dios» (v. 3). Ya sea que se trate de un versículo pegado en el tablero de mando de tu automóvil o de una foto en tu computadora, escoge un método tangible de elevar tus pensamientos a la presencia del Señor.
La mejor manera de estar lejos del pecado es que Jesús esté entre tú y la tentación.
por Miriam. C. Lopez  desde Canada.
liveworship@live.ca

Vive cada día en memoria de la cruz.
Su sacrificio fue suficiente para rescatar mi vida, y lo será para la tuya. Su obra fue suficiente. El más alto precio fue pagado por nuestra libertad, por nuestra sanidad, por nuestra restauración. Agradezcamos cada día por ello, y aprendamos a vivir conforme a lo que el Señor planeó al dar su vida preciosa por nosotros. Edith

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