"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

jueves, 17 de junio de 2010

Escuela de adoradores: Y DAVID DANZABA!

“Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino. Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta. Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón.(…) Volvió luego David para bendecir su casa; y saliendo Mical a recibir a David, dijo: ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera! Entonces David respondió a Mical: Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová. Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado. Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte.”
2 Samuel 6 : 14 – 23 (RVI)


¡Qué valor hay en estas palabras!
Antes que la corona de oro que llevaría sobre su cabeza, el increíble amor y temor que tenía por el Señor fue lo que llevó a David a sus mayores victorias. Esta actitud desafiante nos muestra que, a pesar de estar hablando con su propia esposa, despreció su propia gloria, para exaltar a su Señor. No midió su danza, no midió su vestimenta, no midió a la gente que lo estaba contemplando…, sólo pensaba en adorar a Jehová con todo su corazón. Y la Biblia nos dice que Dios amaba a David por ese corazón entregado.


Pero pensemos también en Mical, porque la enseñanza más profunda viene de esas duras palabras: “…nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte”. La crítica de esta mujer llegó a los oídos de Jehová, y la consecuencia fue una vida sin descendencia, sin frutos.


Tenemos una elección por delante: entregarnos y ser vencedores, o aparentar y morir.
¿Qué vamos a elegir? ¿Qué elegimos diariamente?

por Alina Majul
www.jaspedanza.blogspot.com


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