"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

martes, 29 de junio de 2010

¡ ADORAD AL CORDERO SANTO!


Hoy el cielo está limpio sobre la ciudad. Un azul puro, cristalino. Y cuando uno lo ve, sólo puede pensar en la hermosura del Trono de Dios, en la Nueva Jerusalén, para aquellos que esperamos ver Su Venida.

Dice Apocalipsis 5:13, "Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos". Y así tu y yo adoraremos al Señor, cuando volvamos a El, a nuestro hogar.

Comparto esto contigo, porque en las últimas semanas, visitando varias iglesias, participando de la comunión de nuestra congregación, pensando en mis actitudes, y observando a la gente, pensaba... ¿somos conscientes que el Señor vuelve, y que estamos aquí preparando camino para El? ¿Lo tienes en tu corazón cuando ministras a otros, lo reconoces en tu intimidad y en tu entorno, siempre..?
Hoy quiero invitarte a reflexionar en ello.

 Dice Isaías 40:3-5, "Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado." Como ministros de Dios, nuestro papel no solo es estar delante de otros, no es ocupar un espacio, tomar un micrófono, o una guitarra, ¡NO ES EMBELLECER UNA REUNION (con un traje bonito o una danza)!, sino preparar la entrada a nuestro Rey, llenando sus atrios de adoración y alabanza. Es levantar su Nombre, y declarar vencido al diablo, por el poder de la Sangre de Cristo. Tus danzas, tus banderas, tus panderos, tus cantos, tu silencio, tu música, son instrumentos para ello, y el Señor es digno que toda tu atención esté centrada en EL cuando le adoras. Cántale a EL, ámalo con todo tu corazón, rompe cadenas con toda tu fuerza y toda tu fe, comenzando en tu vida primero. Jesús vuelve, y mi anhelo es que nos encuentre listas para recibirlo.

por  Jaspe Danza
www.jaspedanza.blogspot.com
¡Que Dios bendiga tu vida!

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