"Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve , y no vuelve allá sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y dá semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié" Isaias55.10-11

jueves, 10 de junio de 2010

El capitán y el grumete


"De tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito
para que todo aquel que en él cree,
no se pierda, mas tenga vida eterna."
Juan 3:16.






El capitán Brown se estaba muriendo en su velero en alta mar. Como muchos marineros, siempre había deseado morir en el mar. Pero había vivido sin preocuparse por Dios y ahora, por primera vez, este asunto le inquietaba. Si por lo menos tuviera una Biblia… ¿Quizás alguien de los que se hallaban a bordo poseía una? Dio pues órdenes para que le consiguieran un ejemplar. Efectivamente, Jo Prescott, el último grumete contratado, poseía una. Jo fue conducido a la cabina del capitán, quien le dijo: –Léeme algo en esta Biblia, yo no puedo leer, quizá nunca llegue a buen puerto.

Jo buscó el capítulo 3 del evangelio de Juan. Cuando encontró el versículo 16, se detuvo y dijo al capitán: –¿Puedo leer este versículo como mi madre me enseñó a hacerlo? –Léelo como quieras, le dijo el moribundo. Entonces Jo leyó: Porque de tal manera amó Dios a Jo Prescott, que ha dado a su Hijo unigénito, para que si Jo Prescott cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna.


El capitán murmuró: –Léelo una vez más, muchacho, vuelve a leerlo y pon el nombre de tu capitán Brown. Jo leyó de nuevo el versículo: Porque de tal manera amó Dios al capitán Brown, que ha dado a su Hijo unigénito, para que si el capitán Brown cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna. –¡Ya está!, dijo aún el capitán, ¡ésa es mi ancla! Con esto llegaré a buen puerto.


Usted que lee ese versículo, ¿no quiere hacerlo poniendo su nombre y creyendo en su corazón lo que Dios dice?



tomado de htpp://amen-amen.net/reflexiones/ 





Ciertamente hay una sola vida, y despúes el juicio (hebreos 9.27) . No importa cuan alto llegamos en esta vida, todos nos iremos de aquí como llegamos, sin ningun equipaje. Y la única decisión que contará y que permanecerá es donde hayamos decidido pasar la eternidad, y lo que hayamos hecho por seguir esa decisión.
Hay un cielo, y un infierno. Y la única posibilidad de decisión es mientras haya vida en nosotros.
Si no te has asegurado tu eternidad en el cielo, busca el enlace "llegando a ser salvo" en la barra lateral, y ora al Dios de toda la Creación esta mañana, abriendo las puertas de tu vida a El. Y escríbenos luego, te ayudaremos a equiparte, camino al cielo.


Que tengas un hermoso día.

Edith y el equipo .

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